Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra
el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme
como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre.
Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia,
y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
Luc 15:19-20
Ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna
otra cosa creada nos podrá separar del amor
de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Rom 8:39