Mas El fue herido por nuestras transgresiones,
molido por nuestras iniquidades. El castigo,
por nuestra paz, cayó sobre El, y por sus heridas
hemos sido sanados.
Isa 53:4
Jabes invocó al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si en verdad me bendijeras,
ensancharas mi territorio, y tu mano estuviera conmigo y me guardaras
del mal para que no me causara dolor! Y Dios le concedió lo que pidió.
1Cr 4:10