Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al EspÃritu. Porque la ley del EspÃritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte. Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carne, Dios lo hizo : enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carne, para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al EspÃritu. Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al EspÃritu, en las cosas del EspÃritu. Romanos 8:1-5.
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