Ley de igualdad amenaza la fe


Ley de igualdad amenaza la fe

La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha aprobado, por 224 votos contra 206, la llamada Ley de Igualdad (Equality Act), con la que sus partidarios quieren combatir la discriminación por razón de orientación sexual e identidad de género.

Según sus promotores, la Ley de Igualdad viene a resolver una laguna de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que solo admite como causas de discriminación injusta la raza, el color, la religión, el sexo y la nación de origen, pero no la orientación sexual ni la identidad de género. Y aunque más de 30 estados cuentan con normas que prohíben la discriminación por esos dos nuevos motivos, consideran que hace falta una ley federal que garantice la igualdad en todo el país.

Al fundir la categoría de sexo con las otras dos, la Equality Act da prioridad a la identidad sentida frente al sexo biológico. Por eso, cada cual será muy libre de entrar en la competición, el vestuario o el cuarto de baño que le plazca: porque una ley federal exige a todos tratar a cada cual según su sexo sentido.

La supresión de la categoría legal de sexo aumenta la desigualdad en un sentido muy claro: prioriza los deseos de los transexuales frente a las salvaguardas legales para la mujeres, previstas para garantizar la igualdad de oportunidades (por ejemplo, en las competiciones deportivas) o la seguridad (en los espacios solo para mujeres).

Pero esta operación ya no tiene nada que ver con la igualdad, observa Inez F. Stepman, analista sénior del Independent Women’s Forum: “La Ley de Igualdad no va de proteger a las personas de la discriminación; va de obligar a adherirse a la ideología de género”.

La Equality Act no busca esa protección igual para todos: para proteger de la discriminación a unos, deja desprotegidos a otros. Así, por ejemplo, los profesionales sanitarios que, de acuerdo con su criterio médico, rechacen apoyar los tratamientos de “reasignación de sexo”, quedarán expuestos a multas o demandas. Y lo mismo les ocurrirá a las agencias de adopción para las que el interés superior del menor pasa por poner a los niños en un hogar con un padre y una madre.

La discriminación es todavía más clara en el caso de las personas y organizaciones de inspiración religiosa. Entre otras cosas, porque la nueva Ley de Igualdad impide ampararse, como causa de exoneración por motivos de conciencia, en la Religious Freedom Restoration Act (RFRA), una ley federal de libertad religiosa aprobada en 1993 con amplísimo consenso por parte de republicanos y demócratas.

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