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Pandemia: Daño Colateral – Dante Gebel

Pandemia: Daño Colateral – Dante Gebel

Muchos cristianos adoptamos cierta clase de deísmo en un torpe intento de disculpar a Dios, pero sabemos por el libro de Job que nada sucede sin Su permiso. Hoy que enfrentamos una pandemia, debemos debatir este asunto con integridad teológica. Dios es soberano, Él está en el trono tanto en los momentos agradables como en los que no lo son.

Este es el tiempo en que la iglesia debe dejar de ser conocida por todo a lo que se opone y se enfoque en lo que propone. Un mensaje fuerte para reflexionar.

Dante Gebel #652 | Pandemia: Daño Colateral

El accidente del transbordador espacial Columbia se produjo el sábado 1 de febrero de 2003, cuando el Columbia se desintegró sobre Texas y Luisiana, en su reingreso a la atmósfera terrestre, matando a los siete miembros de la tripulación.

El 1 de febrero de 2003, el Centro de Misión esperaba un reingreso sin problemas mayores, repentinamente cuando el Columbia aún estaba a 60 km de altura y a 50 minutos del aterrizaje viajando a velocidad de 2,4 Mach, se empezaron a recibir una serie de lecturas anómalas de temperatura elevada de algunos de los sensores del ala izquierda del tranbordador, específicamente de la zona delantera del cubo del tren de aterrizaje izquierdo, luego dejaban de emitir señal.

Inicialmente estas anomalías no fueron consideradas como graves por los operadores del Centro de Misión, pero las sospechas apuntaban al ingreso de plasma al interior del ala izquierda en la zona del panel n.º 8, eso permitía el ingreso de gases ionizados a alta temperatura que afectaba los sensores de temperatura.

La grabadora de datos del Columbia registró una desviación de la horizontalidad hacía el lado izquierdo. A 22 minutos del aterrizaje, se desprenden restos en la estela que deja el transbordador y a 18 minutos del aterrizaje los sensores de temperatura dejan de transmitir.

Repentinamente, a 16 minutos del aterrizaje, el Centro de Misión deja de recibir datos del Columbia justo cuando se intentaba establecer una comunicación con su comandante. Testigos oculares observan que la estela del Columbia se fragmenta en varias partes.

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