Como el ciervo anhela las corrientes de agua,
así suspira por ti, oh Dios, el alma mía.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente;
¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?
Salmo 42:1-2.

Este es mi Deseo - hoy te rindo mi ser - Claudio Freidzon