Andres Corson

Sanidad de las heridas emocionales – Andrés Corson

El Lugar de su Presencia

Sanidad de las heridas emocionales – Andrés Corson

Salmo 147:3 dice:El Señor sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas.

Todos hemos sido heridos por las palabras o las acciones de otras persona-… Estas heridas nos dejan con sentimientos de venganza, dolor, amargura, enojo, desesperanza… Pero si perdonamos sentimos paz, amor, esperanza, gratitud y gozo.

En la Biblia hay versículos que hablan del corazón triste, con heridas emocionales, pero también del corazón alegre, con emociones sanas. ¿Cómo está tu corazón?

A continuación, algunos sentimientos negativos que pueden estar en tu corazón:
1)Corazones duros | Mateo 13:15
2) Corazón dolido | Proverbios 15: 13
3) Tristeza | Salmo 38:6, 34:18
4) Culpa, remordimiento, condenación del pecado | Salmo 38:4, 2 Corintios 7:10, Romanos 8:1
5) Angustia | Deuteronomio 28:65, Juan 14:27
6) Desanimo | Proverbios 17:22
7) Dolor en el alma | Hechos 17:16
8) Aflicción | Juan 16:33
9) Venganza | Romanos 12:19
10) Enojo | Efesios 4:26
11) Desanimo | Gálatas 6:9
12) Preocupación | 1 Pedro 5:7
Esas son las heridas emocionales, pero esas emociones no deben ser parte de un creyente porque “el que está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Por lo cual, lo siguiente son los sentimientos que debemos cultivar en nuestro corazón:
1) Un corazón sano es dulce y tierno | Ezequiel 36:26
2) Un corazón sano es alegre | Lucas 1: 44
3) Un corazón sano es agradecido | Colosenses 3:15
4) Un corazón sano, canta | Efesios 5: 19-20, Salmo 40:3, Isaías 51:11
5) Un corazón sano ama | 1 Juan 4:19, 1 Corintios 13:13

Cuando somos heridos por las acciones de alguien que amamos y en quien confiamos nos sentimos tristes, enojados, confundidos; para sanar esas heridas debemos preguntarnos lo siguiente:
1) ¿Cuál fue la acción que nos hirió?
2) ¿Quién nos hirió?
3) ¿Cómo nos sentimos? ¿Qué emoción fue pisoteada?

Cuando somos heridos por las acciones de alguien que amamos y en quien confiamos, nos sentimos tristes, enojados o confundidos.
A) Si nos “enranchamos”, nos obsesionamos, pensamos, hablamos, le damos vueltas a la situación dolorosa que tuvimos, el resentimiento y la hostilidad van a empezar a echar raíces en nuestro corazón.
B) Si permitimos que esos sentimientos negativos echen raíces o invadan nuestro corazón, los sentimientos buenos van a ser expulsados y nos vamos a ahogar en las aguas del dolor y del resentimiento.

Pero si perdonamos sentimos paz, amor, esperanza, gratitud y gozo. La solución de Dios para sanar las heridas emocionales es el perdón. | Perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo. – Efesios 4:32
Si perdonamos:
1) Somos perdonados.
2) Nuestras emociones son sanadas
3) Muchas enfermedades son sanadas
4) El fruto del Espíritu Santo es evidente en nuestras vidas
5) Gozamos de relaciones saludables.
6) Tenemos una mejor auto estima.
7) Se fortalece nuestro sistema inmunológico.

– Jesús un ejemplo de una persona sana emocionalmente: No es fácil perdonar, pero Jesús nos va a ayudar porque él, no solo murió por nuestros dolores emocionales, sino que también fue herido emocionalmente
– ¿Cómo Jesús pudo soportar en silencio y sin reaccionar a tanto dolor emocional?: Perdonar era parte de su tiempo de oración diario, así como nos lo enseñó en la oración modelo, pero también en Getsemaní, Jesús perdonó por anticipado.

Este debe ser nuestro “checklist” diario para saber si estamos sanos emocionalmente (frutos del Espíritu Santo):
Amor: ¿Amo a mi esposa, a mis hijos, a mis amigos, a mis jefes y compañeros de trabajo, a los que veo todos los días, a mis pastores y líderes, a mis vecinos, a mis enemigos?
– Gozo: ¿Estoy alegre? ¿Hay un canto en mi interior?
Paz: ¿Tengo paz? ¿Por qué estoy angustioso?
– Paciencia: ¿Estoy tranquilo? ¿Por qué estoy afanado?
– Gentileza y bondad: ¿Soy una persona buena? ¿Me cansé de hacer el bien?
– Fidelidad: ¿Soy fiel a Dios, a mi esposa, a mi trabajo, a mis disciplinas diarias, a la iglesia…?
– Humildad: ¿Necesito ser el centro de toda la atención? ¿Me molesta cuando otros reciben gloria? ¿Soy adicto a la aprobación?
– Dominio propio: ¿Pierdo el control de mis emociones? ¿Exploto con facilidad?

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